sábado, 8 de mayo de 2021
domingo, 25 de abril de 2021
domingo, 11 de abril de 2021
domingo, 4 de abril de 2021
domingo, 21 de marzo de 2021
domingo, 14 de marzo de 2021
domingo, 7 de febrero de 2021
Rita Fernández Queimadelos - (Arquitectas 3)
Rita Fernández Queimadelos (1911-2008)
Fernández-Queimadelos se graduó
en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1940. “Se entendía de maravilla con sus maestros. La admiración era mutua.
Para ella, las profesiones no eran cosa de hombres o de mujeres. Eran
profesiones. Lo primordial era tener vocación y estar capacitada. Nos [a sus
cinco hijos] animaba constantemente a ser autónomos”,
“Ella era arquitecta municipal de Mula y escolar provincial de Murcia.
La construcción era cosa de hombres y no estaban preparados para recibir
órdenes de una mujer. Pero mi madre no se achicaba. Ni siquiera ante el alcalde
de Cartagena, el padre de Federico Trillo. Era rigurosa. Si se adulteraba el
cemento o no se disponía de la zanja de cimentación adecuada, mandaba demoler.
Y ellos se enfadaban. Presencié auténticos cataclismos”, recuerda su hija.
”Quería ir a una exposición de Velázquez en el Prado, comer en la
Residencia de Estudiantes y ver a sus nietos”. “Tu madre se te va a morir en el AVE’,
me avisó el médico y yo pensé: ‘Pues
mejor en el tren que en la UCI’.
domingo, 10 de enero de 2021
Matilde Ucelay Maórtua (Arquitectas 2)
En 1936 se graduó la primera arquitecta en España, la gallega Matilde Ucelay (1912-2008).
De un entorno familiar muy vinculado a la Generación del 27 y a la Institución Libre de Enseñanza, después de trabajar en el Colegio de Arquitectos durante la Guerra Civil, fue depurada por el régimen franquista.
Se la inhabilitó en 1942 para ejercer la profesión durante cinco
años y de por vida para ocupar cargos públicos. “A Matilde la suprimieron de las listas del Colegio de Madrid y eso que
había trabajado allí como secretaria”, relata la arquitecta y urbanista Inés Sánchez de Madariaga. Matilde
trabajó durante los primeros cinco años de inhabilitación. “José María Arrillaga y Aurelio Botella firmaron
varias creaciones suyas. Por desgracia, es imposible dilucidar cuáles o cuántas
fueron”.
“Los primeros clientes de Ucelay eran extranjeros, los únicos que se
fiaban de una mujer. Ideó casas excelentes, cómodas y racionales”.
Matilde Ucelay recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 2004.
domingo, 20 de diciembre de 2020
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Arquitectas (1)
Las mujeres que se
graduaron en Arquitectura en nuestro país antes de 1960 se cuentan con los dedos.
Su huella está impresa en el paisaje arquitectónico, pero sus nombres han sido
borrados o ignorados. Muchos de los archivos de estas proyectistas se
tiraron, se suprimieron o se relegaron. No se las cita en las universidades y
la mayoría ha fallecido.
“Cuando empezamos a investigar, el gremio se burló: ‘¿Qué
importancia tiene saber quién fue la primera colegiada?’, nos preguntaban. Nos
pusieron trabas. Además, falta bibliografía y en los colegios no figuran sus
proyectos”, cuenta María Carreiro, coautora el libro Arquitectas pioneras de Galicia (Universidade Da Coruña).
Rita Fernández-Queimadelos entre sus compañeros de promoción
En los años treinta, se
matricularon cuatro y terminaron tres. Entre los cincuenta y sesenta, cinco. A
partir de los sesenta y hasta 1975, se graduaron en Arquitectura menos de diez
mujeres por año en Barcelona y en Madrid.
Inteligentes y cerebrales, tardaban menos que sus compañeros en terminar la carrera. “Era costoso y laborioso acceder a Arquitectura. Debían formarse en dibujo, química, biología y matemáticas y hablar dos idiomas. Muchos candidatos se rendían o dedicaban lustros”.
Las edificaciones de estas
pioneras no apelaban a la espectacularidad, algo imperdonable en un sector
dominado por “grandes maestros”. Tanto se despreciaba su ímpetu
constructivo (aceptaban buena parte de los encargos) que las apodaron “las
firmonas”.
Hoy, en las aulas, las mujeres han sobrepasado a los hombres. En la práctica, la brecha continúa como si ese dato no se hubiese actualizado. Peor remuneradas, víctimas del empleo a tiempo parcial y del acoso y presión por estar embarazadas.
“El 30% de los colegiados son mujeres; del profesorado, solo
el 23%, por no hablar de los jurados de los premios, copados por hombres;
además, es muy difícil que te publiquen. Si no se aplican políticas positivas
que prioricen a la mujer”, alerta
Carreiro, “nunca alcanzaremos la
igualdad”.
Arquitectas pioneras de Galicia (María Carreiro y Cándido Pérez, Universidade Da Coruña)
domingo, 1 de noviembre de 2020
miércoles, 29 de julio de 2020
sábado, 11 de abril de 2020
De dónde venís, amores
¡Bién sé yo de donde!
sábado, 7 de marzo de 2020
viernes, 14 de febrero de 2020
Al alba venid, amigo
Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo, el que yo más quería,
venid al alba del día.
Amigo, el que yo más amaba,
venid a la luz del alba.
Venid a la luz del día,
non traigáis compañía.
Venid a la luz del alba,
non traigáis gran compaña.
Anónimo (Siglo XV)
sábado, 11 de enero de 2020
sábado, 21 de diciembre de 2019
sábado, 16 de noviembre de 2019
viernes, 20 de septiembre de 2019
Coraje sin recompensa

“Fue en España donde los hombres aprendieron que es posible tener razón y, aun así, sufrir la derrota; que la fuerza puede vencer al espíritu, y que hay momentos en que el coraje no tiene recompensa.” Albert Camus
Alemania ha decidido rehabilitar la memoria de aquellos que fueron considerados "traidores" contra Hitler, y hay que felicitarse por ello, dada su especial carga simbólica. Francia ha enaltecido desde siempre a quienes integraron la célebre Resistencia gala, y uno de sus héroes, Jean Moulin, tiene calles o plazas por doquier.
Los republicanos españoles tuvieron el paradójico destino de luchar junto a los aliados y salir victoriosos en la Segunda Guerra Mundial para luego ver que todo ello no tenía ninguna repercusión en la España de Franco, un rebelde que se alzó en armas contra el régimen establecido e hizo triunfar su sedición gracias al apoyo del nazismo y el fascismo. Las instituciones europeas deberían desagraviar públicamente a quienes lucharon por la libertad y los valores que sustentan las democracias occidentales. La Guerra Civil española no fue un asunto meramente doméstico, sino el preámbulo de una contienda ideológica sin precedentes que asoló a Europa y al mundo.
También el concierto internacional de naciones debería tomar cartas en el asunto y tener un gesto cuyo simbolismo resultaría muy pedagógico para las nuevas generaciones europeas. Como diría Obama, podemos hacerlo y, además, deberíamos hacerlo cuanto antes, para saldar una deuda pendiente y dejar las cosas en su sitio de una vez por todas. Este tipo de gestos, lejos de ser una cuestión baladí, afianzan los cimientos de nuestra memoria histórica colectiva y perfilan uno u otro tipo de ciudadanía europea. Claro que resulta raro reclamárselo a la ONU o cuando menos al Parlamento Europeo, mientras una iniciativa similar no prospere tan siquiera en el Congreso de los Diputados español. Habrá que seguir preguntándose por qué.








