viernes, 15 de noviembre de 2013

Las Leónidas


Las Leónidas son pequeños fragmentos de roca y hielo procedentes del cometa Tempel-Tuttle, que entran en la atmósfera cuando nuestro planeta se cruza en su camino. Estos pequeños objetos no mayores que un grano de arroz llegan a velocidades de hasta 72 km/s y la mayoría se desintegran dejando ver, según el tamaño del objeto, una luz brillante que corre por el cielo. Los astrónomos recuerdan que algunos son tan espectaculares que incluso podemos oír un silbido y dejan un destello tan poderoso que llegue a iluminar el suelo. Incluso puede hacerse de día por un instante. Esto, muy poco corriente, ocurrió el 18 de noviembre de 2009 en Utah (EE.UU.)
J. DE JORGE @ABC / MADRID


La constelación de Leo, el radiante de donde salen los meteoros, no sale del horizonte hasta la medianoche local, por tanto, observar antes no es necesario. Leo aparecerá por el horizonte Este. Los meteoros, saldrán de esta constelación, pero se dirigirán a cualquier parte del cielo. No es recomendable observar directamente a Leo, sino a 45° de la constelación (tres o cuatro palmos).

jueves, 24 de octubre de 2013

La "Unión de Armas"

En plena crisis institucional, con una monarquía desacreditada y unos reinos de España que habían perdido progresivamente la hegemonía en Europa, Olivares estableció un programa - Gran Memorial- para recuperar el poder del rey, fuertemente cuestionado, y el prestigio de la monarquía como institución. En definitiva se trataba de una reorganización de los recursos, que se consideraban mal gestionados, de tal manera que los gastos derivados de la acción política fueran sufragados igualmente por todos los territorios, y no sólo por Castilla, mediante la llamada Unión de Armas, cuya finalidad era ordenar y canalizar los recursos provenientes de los territorios periféricos, necesarios para mantener un ejército capaz de hacer frente a los conflictos abiertos y, de paso, establecer la periodicidad y seguridad de las entregas a la Hacienda real.







En Cataluña los campesinos se encontraban especialmente molestos por la presencia perturbadora de los soldados, enviados a tierra catalana para estar más cerca del campo de operaciones en la lucha contra Francia, lo que se unía a las ya difíciles condiciones de vida que padecían. La respuesta a todo esto fue la agitación que iniciaron, que tuvo su momento culminante tras la entrada y toma de la ciudad de Barcelona en el llamado "Corpus de Sangre" de junio de 1640, una de cuyas víctimas principales fue el virrey, marqués de Santa Coloma, que murió asesinado por las iras populares. Las masas urbanas se sumaron a la revuelta, generándose una crítica situación que alarmó a las propias autoridades locales, temerosas de la radicalización social del movimiento.

Los componentes del gobierno de la Diputación catalana dudaban en la actitud a tomar, teniendo en cuenta su manifiesta oposición a las directrices emanadas del poder central, que por su parte tenía que reaccionar ante los graves disturbios que se estaban produciendo, decidiendo el envío de tropas para intentar dominar la situación. El gobierno de la Generalidad se inclinó hacia la petición de ayuda a Francia, queriendo contrarrestar de este modo la presión militar que ya se estaba ejerciendo por parte de la Corte castellana, desde donde se consideraba cada vez con mayor intranquilidad el grado de subversión que había alcanzado la revuelta de los catalanes, sobre todo una vez que éstos reconocieran a Luis XIII de Francia como soberano.

Se concretaba así la separación de Cataluña de la Monarquía hispana, reafirmada con el fracaso de las tropas reales castellanas ante Barcelona, al que seguiría la pérdida de Perpiñán. La frontera quedó fijada entre Cataluña y Aragón, permaneciendo estable durante algunos años, en el transcurso de los cuales se puso de manifiesto que la dominación francesa sobre Cataluña se haría incluso más insoportable que la sufrida hasta entonces y achacable al Gobierno de Madrid.

Fuente: artehistoria.jcyl.es

Conde-duque de Olivares. Gaspar de Guzman y Pimentel

Felipe IV




miércoles, 31 de julio de 2013

El Nobel que no tuvo Rosalind

Cuando en 1952 vio el resultado de aquella radiografía espectral, un suspiro de alivio debió de salir del cuerpo de Rosalind Franklin: su teoría estaba confirmada. La científica inglesa había creado un ingenioso sistema para comprobar que «el secreto de la vida» tiene estructura de doble helicoidal, tal y como un año después corroborarían el biólogo James Watson y el físico Francis Crick en la revista Nature.




El problema llegó cuando esa primera «radiografía del ADN» fue sustraída sin permiso por Maurice Wilkins, compañero del laboratorio de Rosalind. Este científico mostró la prueba de la forma helicoidal a los anteriormente mencionados James Watson y Francis Crick. Un año después, los dos hombres escribían en la revista Nature cinco artículos explicando los nuevos descubrimientos en el ADN. Nueve años después, en 1962, Wilkins, Watson y Crick recibieron el Premio Nobel de Medicina. Rosalind Franklin nunca tuvo tal honor, pese a que Watson reconoció que sus aportaciones fueron fundamentales.




Tras conseguir graduarse en la Universidad de Cambridge a los 21 años, con el esfuerzo extra que suponía para una mujer enfrentarse a la oposición de su padre por querer dedicarse a la Ciencia, ingresó como investigadora en el King's College de Londres, donde sus compañeros tampoco se lo pusieron fácil. Rosalind Franklin (Kensington, Londres, 1920) empezó a destacar en sus trabajos bajo las órdenes de John Randall. Más adelante, su trabajo fue adquiriendo relevancia al sugerir la forma de estructura helicoidal del ADN. Sus innovadores experimentos le llevaron a conseguir la famosa «Fotografía 51», donde se aprecia la doble hélice, lograda gracias a la difracción de rayos X lograda con un ingenioso experimento.

Así se escribió uno de los capítulos más injustos contra las mujeres científicas. Después de todo su esfuerzo, de sobreponerse a los que no la permitían luchar en igualdad de condiciones, de morir en el laboratorio a consecuencia de un cáncer provocado por la radiación a la que se veía expuesta durante sus largas jornadas; pese a todo tuvo que ver cómo el reconocimiento pasaba de lado ignorándola.

FERNANDO MUÑOZ - abc

El público prefiere...